REVOLUCIÓN MEXICANA

Legado de héroes que pelearon por un ideal

La historia de la Revolución Mexicana es bien conocida, es un relato que está lleno de mitos, héroes inmortales y decenas de historias que son un claro ejemplo de lo que es la cultura y tradición mexicana.

Han pasado más de cien años desde que en estas tierras mexicanas cabalgaron aquellos personajes que son recordados -para bien y para mal- como hombres valientes que lucharon y murieron por lago más grade que ellos. Una causa.

En centenariosdiputados.gob.mx queremos recordar este movimiento social y militar con algo más que la historia. Queremos recordarlo hablando de su legado y las consecuencias que dejo la revolución mexicana.

Arte, literatura y la revolución

La Revolución mexicana dio origen a una variedad de nuevas corrientes artísticas en literatura, artes visuales y música. 

La literatura de la Revolución Mexicana es un campo rico e incluye obras reconocidas como obras maestras de la literatura de América Latina, tales como Los de abajo de Mariano Azuela, que fue publicado en 1915 y sigue siendo un clásico de la literatura.

Nacido en 1873, Azuela era médico de campo con las tropas revolucionarias del norte. Sus propias experiencias y las circunstancias que llevaron a la gente a luchar en la revolución, así como las condiciones de guerra a menudo brutales, se muestran en su novela con un realismo a veces crudo. 

La novela narra la historia del campesino Demetrio Macías, quien es considerado un enemigo del terrateniente local y tiene que escapar de la persecución. 

Él deja a su familia y escapa a las montañas, reuniendo a un grupo de personas para luchar en la Revolución Mexicana contra las tropas del general Huerta. 

Los diferentes tipos de personas que forman parte del grupo Demetrio Macías representan las diversas facciones que lucharon en la revolución: los hombres educados e idealistas; 

los campesinos desesperados y pobres; y los diferentes tipos de mujeres que se unieron a la lucha.

Hacia el final del libro, los revolucionarios parecen haber perdido de vista sus objetivos iniciales y los ideales y la moral desaparecen

Movimiento Muralista Mexicano: Arte para la gente, contando la historia de la gente

Una vez que terminó la lucha armada, fue necesario reconstruir una nación destrozada. 

El Presidente recién elegido, el general Álvaro Obregón nombró a José Vasconcelos secretario de educación pública. 

Vasconcelos tuvo un serio desafío: ¿cómo lograr educar a la gente de un país en el que la gran mayoría eran analfabetos? El arte público debía ser parte de la respuesta, y se intentó una solución para comenzar a educar a la nación a través del movimiento de Pintura Muralista.

Entre los muralistas más importantes se encuentran “ Los tres grandes ”: Diego Rivera , José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros.. Los muralistas vieron el arte no principalmente como un producto estético o expresivo, sino como uno educativo, un arte de las personas.

Del porfirismo a la Revolución David Alfaro Siqueiros
Del porfirismo a la Revolución de David Alfaro Siqueiros

El Movimiento Muralista duró aproximadamente medio siglo, desde principios de la década de 1920 hasta la década de 1970. A través de él, tanto el arte como la cultura de México se pusieron al servicio de la sociedad y los ideales de la Revolución Mexicana. 

Los pintores muralistas, muchos de los cuales no eran ajenos al activismo político, utilizaron las paredes de edificios públicos, palacios, universidades y bibliotecas para contar tanto la historia de la revolución como la vida cotidiana de la gente. 

Las pinturas murales definieron la identidad de la nación y reconocieron la ascendencia indígena de México. 

Documentaron el sufrimiento de los indígenas a manos de los conquistadores españoles, al tiempo que reconocieron la historia y cultura compartidas de México. 

Los muralistas mexicanos influyeron en artistas de todo el continente americano, y algunos murales fueron pintados en los Estados Unidos, incluidos los Épica de la civilización estadounidense por José Clemente Orozco en Dartmouth College 

Épica de la civilización estadounidense por José Clemente Orozco en Dartmouth College

Los corridos: Un legado musical de la revolución mexicana

La tradición de los corridos de la Revolución Mexicana se remonta al mester de juglaría (ministerio de trovadores) de la Europa medieval. 

Los corridos —narran eventos en una canción— son historias contadas en forma poética y cantadas con música simple, muy parecida a las baladas inglesas, que usan lenguaje coloquial. 

Los corridos crecieron en popularidad en México durante el siglo XIX, pero la Revolución mexicana, que tuvo lugar en una nación predominantemente analfabeta con una infraestructura desmantelada, dio origen a una gran cantidad de ellos que narraron una variedad de eventos, como batallas importantes o celebró grandes líderes y luchadores de la revolución.

Por lo tanto, los corridos se convirtieron en una forma de grabar, celebrar o llorar eventos, lugares o personas durante la revolución: muy parecido a un periódico puesto en música. 

La tradición del corrido documenta aspectos de la cultura e identidad de México en una amplia variedad de temas. 

Por ejemplo, cada estado de México tiene su propio corrido que documenta características, productos, regiones y personas importantes. 

También hay corridos dedicados a las soldaderas, las famosas e icónicas soldados de la revolución, e incluso a caballos famosos.

En un corrido, el cantante generalmente presenta la actuación al proporcionar el lugar, la fecha y el personaje principal del corrido a la audiencia, y luego desarrolla una historia sobre él / ella contada en la canción. 

El corrido generalmente termina con una despedida amistosa. 

Los corridos no dudan en elogiar y romantizar a los grandes líderes como héroes, y etiquetar como «traidores» a los que se opusieron a la revolución. 

Al general Victoriano Huerta, que fue presidente de México durante menos de un año, se lo menciona en el corrido «La toma de control de Zacatecas» como un «borracho» con «pies retorcidos».

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